El acuerdo Repsol-YPF punto por punto

Casi dos años después de la expropiación del 51% de YPF en manos de Repsol, el gobierno argentino, acorralado por otra crisis económica, aceptó compensar a la empresa española con 5.000 millones de dólares. Aquí, las 123 páginas a disposición y analizadas para todos…y todas.

El jueves 27 de febrero, entre las 10 y las 14hs, se firmaron las cuatro copias del Convenio de Solución Amigable y Avenimiento de Expropiación ( ACUERDO FINAL 27-02 REPSOL-YPF ) entre el gobierno argentino y directivos de Repsol. Pasó tanta agua debajo del puente desde el 16 de abril al mediodía, cuando la presidente Cristina Fernández anunció la expropiación, que de los protagonistas del conflicto, tan sólo Axel Kicillof, ministro de Economía argentino, estampó su firma para cerrar una diferencia que estaba dejando al país sin nuevas inversiones, sin ingreso de divisas, con menos producción de gas y petróleo y más descrédito internacional.

En consecuencia, el gobierno argentino pasó de ser el gran ganador en pos de una epopeya nacional petrolera a un perdedor que busca explicar que su derrota fue con dignidad. El acuerdo fue informado como  una “compensación” a Repsol de 5.000 millones a pagarse en varios tipos de bonos de deuda a cancelarse hasta 2033 con tasas de interés que varían entre 7 y 8,75 por ciento. Las autoridades argentinas lo celebraron como un paso importante para recuperar inversiones, como una muestra de que el país honra sus compromisos y como un paso para reinsertarse en el escenario internacional.

Sin embargo, lo más rico del convenio está en la letra chica. La cláusula séptima corre en tiempo a los argentinos. Establece que para el 1 de mayo, el convenio debe ser aprobado por ley especial del Congreso argentino “de manera plena e incondicionada” y con la norma promulgada y publicada en el Boletín Oficial. Las sesiones parlamentarias en Buenos Aires comienzan el 1 de marzo y se espera que el acuerdo Repsol-YPF sea el primer proyecto de ley a tratar. El Congreso debe autorizar la emisión de la nueva deuda para compensar a la empresa española.

El problema que se plantea a Cristina Fernández es que ya no tiene la mayoría absoluta de otros tiempos. Y la oposición, que celebró el acuerdo pero que aprovechó a reprochar el caro y desordenado método de expropiación a los españoles, seguramente hará leña del árbol caído. Varios legisladores recordaron el discurso vehemente y agresivo del ministro Kicillof al momento de la estatización en la que puso en duda el pago de una compensación. Hasta había deslizado el cobro a Repsol -aunque luego el ministro de Planificación, Julio de Vido, lo hizo más explícito- de algún daño ambiental. Federico Sturzenegger, legislador del partido opositor PRO y economista, fue uno de los tantos que puso el dedo en la llaga. Estimó el costo total del convenio -incluyendo el pago de los intereses de los bonos- podría superar los 11.000 millones, más aún de los 10.500 millones de dólares que pedía la compañía español en un tribunal de arbitraje internacional. Otros hicieron cuentas sobre todo lo que podría haber mejorado el país en su inhumano servicio ferroviario en estos últimos dos años, en los que sucedieron dos accidentes con casi 100 muertos en total.

Por todo esto, se espera un arduo debate en el Congreso argentino. Y habrá que ver si los tiempos acordados, se cumplen.

Otro aspecto del acuerdo que muestra la desconfianza entre las partes firmantes es la cláusula 8 del acuerdo. Establece que el pago del capital y los intereses de los títulos será en DÓLARES (escrito todo en mayúscula) “sin restricción alguna, ya sea cambiaria o de otra naturaleza”. También se le exime a Repsol del pago de impuestos por estos cobros. Cabe aclarar, que uno de los graves problemas de la economía argentina es justamente sus restricciones al acceso a divisas -especialmente dólares- ya sea para particulares y empresas que quieran importar o sacar ganancias al exterior por la caída de más de 12.000 millones de dólares de reservas del banco central en 2013.

La posición argentina se ha debilitado tanto en los últimos tres meses por una devaluación de la moneda de 20%, una inflación por encima del 30% anual y la caída en la actividad económica en general, que el gobierno tuvo que ceder más garantías a Repsol. Por ejemplo, que el Banco Nación ponga como garantía 150 millones de dólares para cubrir el pago de intereses de la deuda nueva a emitirse. Además, los intereses de los bonos se pagaron semestralmente, cuando en general, en un contrato de deuda sin tanta presión, es una vez al año.

Antonio Brufau, el CEO de Repsol, y gran conocedor de la problemática política local, en la única entrevista a un medio argentino, planteó el deseo de que en los dos países se interprete al acuerdo de la misma manera. “El acuerdo es muy equilibrado, es razonable y me gustaría creer que lo consideren igual desde la óptica argentina. Hay que felicitarse. YPF es y lo fue durante la gestión de Repsol, una gran compañía”.

Sin lugar a dudas, los 5.000 millones de millones de dólares a Repsol y lo que reste de intereses a los tenedores de los bonos a 2024 y 2033 será menos de lo que ganará Argentina con este acuerdo. Cierra así uno de los diferendos internacionales que tenía abierto y que hasta EEUU reclamaba y terminó respaldando. Argentina necesita inversores para su yacimiento estrella Vaca Muerta para poder reducir los 13.000 millones por año que gasta en importar gas y petróleo. Argentina necesita del apoyo de España y de EEUU para cerrar la renegociación de su deuda con el Club de París, recientemente retomada. Argentina necesita de gestos como este para que el gobierno norteamericano intervenga ante su Corte Suprema para que acepte tomar el juicio iniciado por fondos de inversión que todavía reclaman su pago por el default argentino de 2001 y falle a su favor. Por último, Argentina necesita que se destraben sus exportaciones a la UE de biodiesel, una de las fuentes de ingresos en dólares de la última década para lo que se abrieron unas 20 plantas, hoy trabajando a mitad de su capacidad.

Y tal vez a partir de 2015, una vez encaminado todo lo antedicho, el próximo presidente argentino pueda buscar nuevos fondos en el mercado internacional a un tasa razonable de entre 3% y 5% como lo hicieron países vecinos como Brasil, Uruguay o Bolivia. Ahora, el gobierno de Cristina Fernández dio un primer paso, muy importante. Lástima que fue tarde, acorralado y se terminó pagando caro.

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Acerca de larevanchadekeynes

Periodista argentino. Blogger de The Huffington Post en español. Ex editor del portal Infobae América, diario Crítica de la Argentina y The Wall Street Journal en Nueva York. Conductor del programa de radio Suplemento de Domingo y columnista de Vuelo de Regreso con Román Lejtman, por FM Milenium.

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